Todos los viernes, como de costumbre, Enrique atiende sus sesiones prácticas con la reconocida fonoaudióloga Marcela Branne.
Sus vueltas a la casa siempre venían cargadas de pura frustración y enojo.
Pero este viernes ocurrió lo inesperado...Enrique pudo pronunciar, al fin, la letra "P".
Asi que , lleno de eufória y alegría, le agrecede a Marcela por su ayuda, y le regala un cupón de descuentos en la farmacia "Montoto", más una gorra con el logo "Petrobras".
Copadísimo, mientras corría hacia su casa, decidió contarle a cada persona que se le cruzaba lo bien que le fue con Marcela...gritándoles al oído:
"¡¡¡
PPPuto...
PPuto...tomá
PPPuto...la sé pronunciar mejor que vos
PPPPuto!!!"
¡¡Este Enrique sí que era un pícaro!!....
Emocionadísimo, mientras estaba por llegar a su casa, pensaba mientras corría:
"¡¡¡
Ni en pedo abro la puerta con el cerrojo!! ¡Yo le voy a entrar de lleno!!,¡¡ Sulma se va a volver loca cuando se entere!!".
Asi que decidió tirarla abajo con los pies en un salto estilo-cangúro, disponiéndose de una larga carrera.
La vecina Maruca lo vió desde lejos mientras barría la vereda.
Vió como retrocedía....retrocedía ...y retrocedía unos largos 20 metros.
Eso no se lo podía perder..., ergo, se apoyó en su escoba, y se dispuso a ver el espectáculo mientras pensaba para sus adentros: "....Este pelotudo se la va a dar ...."
El barrio entero se paralizó al escuchar a Enrique gritar:"
¡¡¡SULMA , ALLÁ VOY!!!".
Y ahí empezó la hazaña...., agarró un pique fuerte y sólido..., aceleraba..aceleraba...El viento le rozaba la cara..., su ropa flameaba como la bandera Paraguaya..., sus piernas se movían como un inflador inflando una piñata colorada con escaces de caramelos "Sugus Max".
El era Enrique..., un hombre feliz..., un hombre con convicción..., el sabía como atarse los cordones..., sabía , también, como atender el teléfono.
El era un hombre que sabía decir la palabra "Papichulo" sin tartamudear la letra "
P".
Pero no faltó mucho para darse cuenta que se la iba a dar de lleno con un ñomo de utilería que justo había sido colocado esa mañana al lado de la puerta por la tía Maruca.
Y tampoco faltó mucho para darse cuenta que su cabeza iba a ir derecho al marco de la puerta.
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El era Enrique..., un hombre sufriendo una triple luxación de homoplato izquierdo con triple fractura de córnea intestinal.